Parashat Shoftim | 18/8

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Parashat Shoftim | 18/8

Parashat Shoftim

La Torá propone el funcionamiento de una justicia clara, segura, auténtica y transparente, además de un mecanismo de control y seguridad con los guardias o funcionarios y más adelante presenta la propuesta de la monarquía como liderazgo.

Moshé enfatizó  la necesidad de que exista un gobierno, pero creía que era indispensable la organización social y comunitaria con una justicia para los ciudadanos. Solo así se iba a poder transformar esa federación que estaba constituida por las tribus en un verdadero reino.

Aunque menciona que será importante la indicación y la aprobación de Dios con respecto a quien será el rey, su propuesta de liderazgo brota desde abajo, desde el llano y no desde el cielo. Será  posible instalar la futura monarquía solo si funcionará un aparato judicial transparente y sin corrupción.

Esta parashá es célebre también por contener la mitzvá de coronar un rey.

Pensadores de todos los tiempos tropezaron con este texto y algunos hasta llegaron a admitir que no hay aquí una mitzvá, una obligación.

Maimónides, por ejemplo, basándose en que está escrito: ”establece para ti un rey” no dudó en enseñar que se trata de un precepto positivo que Israel debe cumplir estando en su tierra.

Otros pensadores, como Don Itzjak Abarbanel, escribieron que no compartían la opinión de que designar un rey es una obligación.

Abarbanel explicaba que es natural que el pueblo tenga varios líderes, que puedan administrar un estado con sus leyes y trabajar juntos creando confianza. La monarquía por ser hereditaria y no tener un plazo acotado de tiempo, tiene sus desventajas. Y por eso sostuvo que el liderazgo puede ser temporal, cambiar año a año o por determinados lapsos de tiempo. Un rey, según su visión, con tanta acumulación de poder tendrá desaciertos y hará más daño que varias personas trabajando juntas. Los líderes no tienen presente que siempre tendrán que rendir cuentas y si es necesario serán castigados y esto los llevará al desprecio público de la gente.

Es muy interesante el texto de Abarbanel que dice: y si el rey es un tzadik (justo), es mejor que haya otro más y juntos conformen un gobierno de tzadikim.

Ya no podemos comunicarnos con Moshé o Abarbanel y explicarles que hoy casi no existen reyes, pero sí equipos que gobiernan países y aun así la cosa no se ve tan ideal. Sin embargo, podemos regresar al texto de la Torá y darnos cuenta que la propuesta política si no viene de la mano de la justicia no funciona.

También podemos pensarnos nosotros y revisar nuestra capacidad de liderazgo. En alguna medida todos somos reyes y  lideramos algo. Ejercemos influencia quizá en nuestro trabajo, lideramos proyectos o somos cabeza en nuestra familia, nuestro hogar, nuestra comunidad, grupo de amigos, redes sociales, etc.

El atributo de la monarquía puede ser obvio y evidente, por ejemplo, el caso de las personas que dirigen a otros y les indican qué deben hacer, pero está también la capacidad de influir con nuestra personalidad, nuestros mensajes y el impacto de nuestros actos sobre otras personas, aunque no sea tan obvio.

Escritores, comunicadores, periodistas, padres, amigos o maestros influyen y gobiernan sobre mucha gente, es otro poder oculto, pero que está y hace lo suyo.

Por eso dicen que la monarquía es también el poder y lo dominante, y que debemos cuidar como lo utilizamos y hacerlo para bien. Tener en claro que la finalidad al liderar y asumir la responsabilidad de cualquier conducción, no es obtener nuestro beneficio, sino vivir con justicia y armonía para servir a Dios con amor.

¡Shabat Shalom uMevoraj!
Rabina Judy Nowominski
Profesora en Instituto de Formación Docente “Abarbanel” y Coordinadora de Tutorías
Seminario Rabínico Latinoamericano

2018-08-16T13:42:46+00:00