Parashat Ki Tavó | 01/09

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Parashat Ki Tavó | 01/09

Y será que cuando hubieres entrado en la tierra que Hashem, tu Dios te da, por heredad, y la poseyeres, y habitares en ella; entonces tomarás de las primicias de todos los frutos de la tierra, que sacares de tu tierra que Hashem, tu Dios te da, y lo pondrás en una cesta, e irás al lugar que Hashem tu Dios escogiere para hacer habitar allí su nombre…y lo dejarás delante de Hashem, tu Dios, y te inclinaras delante de Hashem, tu Dios” (Deuteronomio 26:1-2,10).

¿Cuál es el significado de la Mitzvah de Bikkurim? ¿Por qué es tan importante llevar los primeros frutos a Hashem, simbólicamente a través del Kohen? ¿Por qué no se traen, por ejemplo, los segundos frutos o cualquier fruto?

En la Torá, tenemos una historia de ofrendas, incluso antes de la entrega de la Torá. La más conocida de estas ofrendas es específicamente, la primera de ellas, las ofrendas de los dos hermanos, Caín y Abel.

” Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Hashem; Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, y de sus más selectos. Y miró Hashem con agrado a Abel y a su ofrenda, más no miró propicio a Caín y a la ofrenda suya” (Génesis 4:3-5).

Sabemos muy poco sobre las razones de Hashem para aceptar una ofrenda y rechazar la otra. La única pista que encontramos en la Torá está en las palabras: “primogénitos de sus ovejas, y de sus más selectos.”. En la elección de Abel, la aceptación de Hashem parece ser implícita: Abel dedicó “lo primero” a Hashem.

Entonces sabemos que ofrendar “los Bikkurim,” los primeros frutos, los animales primogénitos, y aún el ser humano primogénito, tenía un estatus especial, pero ¿por qué? Aun no lo sabemos.

Para responder a esta pregunta debemos mirar cuál es el valor de ser el “primero” en nuestra sociedad.

Recuerdo un comercial en la televisión. En el comercial mostraban el primer hombre pisando la luna con la siguiente leyenda: “¿quién recuerda quién fue el segundo?” Y también respecto de Colón, con la misma leyenda: “¿quién recuerda quién fue el segundo?” El mensaje de nuestra sociedad es claro; “Si no eres el primero, si eres el segundo o el tercero, estás condenado al olvido. Si no eres un ganador, no existes.

Al renunciar a los primeros frutos, nuestra posesión más preciada, estamos renunciando a ser los primeros, y estamos admitiendo públicamente que nosotros, y todo lo que poseemos, nuestros logros, nuestras riquezas, todas nuestras bendiciones, pertenecen a Hashem, quién es realmente el “primero.”

En este sentido, el ritual de llevar Bikkurim, los primeros frutos maduros para el Gran Templo de Jerusalén – quiera Dios sea reconstruido rápidamente en nuestros días – es un maravilloso ejercicio que nos ayuda a trabajar sobre la virtud más importante entre todas las virtudes que puede poseer el ser humano: La humildad.

Dios quiera que seamos exitosos en este esfuerzo, y quiera Hashem cumplir para nosotros, las proféticas palabras de esta porción de la Torá: “Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones y te alcanzarán… Bendito seas tú en la ciudad y bendito tú en el campo… Bendito seas tú en tu entrar y bendito en tu salir.” (Deuteronomio 28: 2-3, 6)

¡Shabbat Shalom!
Rabino Manes Kogan
Profesor en Instituto de Formación Rabínica “A. J. Heschel”
Seminario Rabínico Latinoamericano


2018-08-30T18:05:29+00:00