Este departamento esta destinado a brindar diferentes servicios que las familias necesiten, como ser: casamientos, divorcios, entierros, etc.

Algo sobre las tareas de los Rabinos de Comunidades.

La misión en el desarrollo de esta nuestra vocación nos exige dedicar la mayor parte de los momentos de cada uno de nuestros días, a acompañar, brindar contención, escuchar, aconsejar, diversas y variadas ceremonias queviven las familias de nuestras comunidades desde las alegres y festivas hasta las más dolorosas y desgarrantes en las cuales conducir oficios essolo una faceta del total de la misma.

Hay otras facetas significativas que exigen reserva y recato, que no trascienden pero también son necesarias y forman parte del secreto profesional.

Además cada uno de nosotros necesita estudiar y seguir preparándonos para desarrollar nuestras tareas; somos naturalmente madres o padres con responsabilidades con obligaciones análogas a todos Uds.

Es también parte de la tarea colaborar y asesorar a los azcanim, coordinar las diferentes áreas y proyectos institucionales, equipos de profesionales y voluntarios, que se ocupan entre otras tareas de Tzdaca, asistencia social, representar a la institución en el marco comunitario, en el ámbito oficial, en las relaciones interconfecionales generación de recursos, visitas a enfermos, convalecientes, deudos, etc..

El ejercicio de nuestra vocación nos lleva en ciertas ocasiones a asistir a hermanas y hermanos nuestros en situaciones límite allí en los repliegues del alma humana en los lugares donde los momentos de angustia lo opacan casi todo.

Cuando la tiniebla del agobio y la humillación, parece eclipsarlo todo definitivamente; en la soledad de las cárceles, en las clínicas, hospitales, geriátricos, siquiátricos, junto a los que padecen los dolores físicos los tormentos espirituales, los que lloran su pena y los que enfrentan con entereza su tormento.

A veces enfrentando la agonía, y en otros compartiendo la felicidad y la emoción de un nacimiento.

Para acercar un poco de luz a los postrados y presos en las tinieblas de la soledad, aliento cuando tortura la indiferencia, calidez y afecto, ante la humillación de la discriminación, un abrazo en la aflicción y desolación.

En la mayoría de los casos es difícil convertir el gélido silencio en un vínculo de diálogo de acercamiento en un estímulo y una caricia al alma.

Vencer nuestros propios prejuicios que nos impiden llegar a tocar la sensibilidad de hermanos nuestros que sufren y padecen su dura realidad; no resulta simple.

Rabino Salo Nussbaum