Hiljot Talmud Torá – Leyes sobre la educación XVII

Si en una ciudad hay dos maestros, siendo que el primero enseña mucho pero no es meticuloso para hacer que los alumnos entiendan en profundidad, mientras que el segundo no enseña tanto sino que es muy meticuloso para que los alumnos comprendan, se debe contratar a quien es más meticuloso (Shuljan Aruj, Iore Dea, 245:19)

¿Cuál es el mejor maestro? Esta es una eterna pregunta y el Talmud nos regala una valiosísima discusión que nos puede ayudar a intentar responder, aunque mas no sea de forma somera, esta pregunta. El Talmud propone dos modelos de maestros: En primer lugar, están los que enseñan mucho, es decir, cubren una gran cantidad de material en cada clase pero no se detienen en los detalles. Son maestros que enseñan las cosas de forma superficial sin detenerse demasiado en que sus alumnos comprendan profundamente de qué se está hablando.

Por el otro lado, están aquellos maestros que en cada clase enseñan muy poco material mas se aseguran de que los alumnos comprendan profundamente su significado y sus implicancias. Son maestros que prefieren no extenderse mucho en el contenido hacia los costados sino más bien zambullirse a las profundidades de contenidos muy particulares. En otras palabras: ¿Extensión o profundidad? Esa es la cuestión.

El marco talmúdico de esta discusión (el cual es omitido por Yosef Caro en su código legal) se basa en dos posturas diferentes: Los que prefieren a los maestros que enseñan mucho pero son poco detallistas son los que creen que los errores se van solos. De seguro que un […]

Hiljot Talmud Torá – Leyes sobre la educación XVI

Si en alguna ciudad hay un maestro que le enseña a los niños mas luego llega otro mejor que aquel se debe echar al primero y contratar al segundo. (Shuljan Aruj, Iore Dea, 245:18)

El principio general talmúdico (como se desprende mayormente del tratado de Baba Batra) es que si alguien tiene un oficio en una zona particular, puede impedirle a otro con su mismo oficio asentarse allí. Un ejemplo simple: si alguien tiene un kiosko en cierta cuadra, alrededor de él por un cierto perímetro (el mismo es discutido en la literatura halájica) ningun otro kiosko puede abrirse. El primero que llega tiene prioridad. Y se le prohibe al segundo asentarse porque de hacerlo le estaría robando clientela, le estaría privando del ingreso económico a un individuo. Lo mismo ocurre en términos generales con los profesionales. Si hay un arquitecto, por ejemplo, y luego a la ciudad viene un arquitecto mejor, aún así el primero que estaba tiene prioridad y no se lo puede echar.

Con la enseñanza es diferente. Es el único caso en el cual aquel principio rector pierde su valor. La enseñanza es tan importante y tan sagrada para la tradición judía que los rabinos decidieron dejar a un lado los sentimientos y la manutención personal de una persona (de aquel primer maestro) por el bien común, es decir, por la mejora de la calidad educativa de los jóvenes de aquel barrio o ciudad. ¿Cuál es su opinión al respecto? ¿Es correcto sacrificar el sustento ecónomico de un individuo con el fin de […]

Hiljot Talmud Torá – Leyes sobre la educación XV

Un maestro que deja a los niños en la clase y sale, o que hace con ellos otras tareas, o que es negligente con su estudio; esté es el principio general:  ¡Maldito el que haga con indolencia la obra de Adonai! (Jeremías 48:10). Por esta razón no se debe asignar un maestro a menos que sea un hombre de fe, rápido en la lectura y meticuloso. AGA: Y el maestro no debe dormirse muy tarde para no estar vago al día siguiente. Por esta misma razón no debe ayunar ni comer o beber en demasía. Porque todas estás cosas causan que no pueda enseñar correctamente. (Shuljan Aruj, Iore Dea, 245:17)

La enseñanza es una tarea sagrada, así lo interpretan nuestros maestros de las palabras del profeta Jeremías. La educación para el pensamiento judío es una obra sagrada y suprema tanto para el educador como para el educando. En este contexto el Shuljan Aruj nos enseña que la elección del maestro debe ser muy cuidadosa. No se debe poner a cualquiera a enseñar simplemente porque se necesita cubrir una posición. “Con la educación no se juega”, podríamos decir en nuestro lenguaje coloquial.

Lamentablemente los tres ejemplos que trae Yosef Caro para mostrar quién es un mal docente se ven continuamente en muchas escuelas. Maestros y maestras que dejan a los niños en el aula y se van durante largos minutos a hacerse un café o a terminar de conversar con algún compañero o compañera. Maestros que en vez de enseñar lo que les fue asignado se dedican a […]

Hiljot Talmud Torá – Leyes sobre la educación XIV

Se puede transferir a un niño de un profesor a otro profesor, si este segundo es mejor que el primero, ya sea en Biblia o en gramática. ¿De qué se está hablando exactamente? Cuando ambos docentes están en la misma ciudad y un río no separa la misma. Sin embargo de una ciudad a otra ciudad, o de una parte del río a la otra parte de la ciudad, no se transfiere al niño a menos que haya un puente firme que no se desmorone con facilidad. (Shuljan Aruj, Iore Dea, 245:16)

En la única área en que la tradición rabínica permite la competencia y los celos es en el estudio y en la enseñanza. Ya lo analizaremos un poco más en alguna de las próximas entregas pero en esta oportunidad el Shuljan Aruj nos presenta el caso de que en una ciudad haya más de un docente. Si en una ciudad hay un solo docente (y piensen que en la inmensa mayoría de los asentamientos judíos medievales cada ciudad contaba con un solo jeder-escuela y con un solo docente para todos los estudiantes) los padres no tienen mucho para elegir. Si es bueno, mejor y si es malo, “¿qué se le va a hacer?”. Los niños deben estudiar y punto.
Otro escenario diferente es qué sucede si en una ciudad llega a haber más de un profesor. En este caso a los padres les es permitido “transferir” de una escuela a otra a sus hijos si encuentran que hay un profesor mejor al que antiguamente tenía. […]

Hiljot Talmud Torá – Leyes sobre la educación XIII

De haber 25 alumnos es suficiente un maestro para todos ellos. Si hay más de 25, hasta 40 inclusive, se le asigna un ayudante para que lo ayude durante sus clases. Si hay más de 40 estudiantes se asignan dos profesores [ para dividir la clase en dos cursos ]. (Shuljan Aruj, Iore Dea, 245:15)

Algunas veces, al leer ciertos fragmentos de la literatura judía antigua o medieval, uno pensaría que lo está escribiendo un autor en pleno siglo XXI. Este es el caso del Seif (inciso) del Shuljan Aruj que hoy compartimos. El mismo se extrae casi de manera literal del Talmud. Es decir: hace más de 1700 años nuestros maestros enseñaban algo que hoy muchos predican pero pocos cumplen. ¡Debe haber un maestro cada 25 estudiantes! Ese es el máximo. Todos los que nos dedicamos a la docencia sabemos que ese es un número ideal para dar clases. Seguramente quienes alguna vez asistimos a una clase en el “aula magna” de la universidad, o esas clases de cientos de estudiantes escuchando a un profesor que casi no se podía ver, sentimos que nada bueno podía salir de eso. El Talmud lo dijo hace más de 1700 años: no debe haber una clase de más de 25 alumnos. Un profesor no puede prestarle atención y cultivar una relación con más alumnos. Los alumnos no pueden sentirse parte de un encuentro educativo cuando solo son una cifra o uno más del montón. El Shuljan Aruj nos dice que cuando el ideal no puede alcanzarse se debe […]

Hiljot Talmud Torá – Leyes sobre la educación XII

En principio no se les enseña nada, que antes no hayan aprendido, a los jovenes en Shabat para evitar el esfuerzo-fastidio en Shabat. Sin embargo lo que ya habían leído cierta vez, lo pueden volver a estudiar en Shabat. (Shuljan Aruj, Iore Dea, 245:14)

“Toraj Shabat” lo traducimos como el esfuerzo-fastidio de Shabat. El día más sagrado de la semana, y el día más sagrado del año que se repite una vez cada siete días, debe ser un día de descanso, de reflexión y de gozo. Si bien el estudio es para muchos gozoso, también puede ser muy estresante. Encontrarle un nuevo sentido a un versículo, conocer un nuevo cuento jasídico o maravillarse con alguna sección del Talmud puede causar un gran placer en el alma. Y de seguro hacerlo forma parte del día de Shabat. Sin embargo, el estudio puede muchas veces causar angustia, desesperación y fastidio. No comprender el significado de cierto versículo, no entender cuál es el mensaje detrás de aquella historia jasídica o estar totalmente perdido en la lectura de un fragmento del Talmud puede causar todos aquellos síntomas que no son muy propios del día más sagrado de la semana. ¿Quién no se desesperó alguna vez cuando con todo su ser quería comprender algo pero no podía? Todos sentimos alguna vez el deleite de aprender algo nuevo, de ver como un nuevo mundo de significados y de sentidos se nos abría delante de nuestros ojos; pero todos también nos frustramos, nos enojamos y nos desesperamos cuando algo no podíamos comprender. En […]

Hiljot Talmud Torá – Leyes sobre la educación XI

Los jovenes no deben abandonar su estudio ni siquiera para la reconstrucción del Beit HaMikdash (Shuljan Aruj, Iore Dea, 245:13)

La tradición judía ve en la reconstrucción del Templo de Jerusalém el símbolo máximo de la era mesiánica, el sello definitivo de todas las profecías de Israel. Será un Templo, como los dos que lo precedieron, será diferente, será solo un Templo en los cielos, nadie lo sabe a ciencia cierta. El anhelo sin embargo late en los corazones de cada judío observante, el anhelo de la reconstrucción de un hogar donde todas las naciones puedan reunirse en paz para todas juntas alabar al Creador. Esa es la imagen que nos propone la tradición rabínica y hacia donde apuntan nuestros corazones y nuestras plegarias. Imaginen entonces la importancia radical de este momento histórico (o más allá de la historia, depende como uno lo mire). Todo el mundo debería detenerse para ir a reconstruir aquel Templo de oración para todas las naciones. Y así deben todos, todos excepto los jóvenes que están en la escuela. El Talmud nos enseña, y el Shuljan Aruj lo sentencia, que ni siquiera para la tarea sagrada de reconstruir la casa de Dios los niños deben abandonar sus estudios. La tradición de Israel hizo del estudio el mandamiento más elevado y es por eso que ni siquiera la construcción del Santuario de Dios puede desplazar a este sagrado mandamiento.

Fuente: https://he.wikisource.org/wiki/שולחן_ערוך_יורה_דעה_רמה

Hiljot Talmud Torá – Leyes sobre la educación X

Los niños no deben abandonar su estudio en lo absoluto, salvo al final del día en las vísperas de Shabat y en las vísperas de Iom Tov (Shuljan Aruj, Iore Dea, 245:12)

¿Feriados? ¿Vacaciones? ¿Fines de semana? El estudio es un mandamiento religioso y uno de los pilares del judaísmo y es por eso que según los sabios establecieron que se debe aprovechar cada momento para que los niños estudien. Se debe intentar por todos los medios que los más jóvenes no pierdan días de clase ni se ausenten del colegio. Según el calendario judío entre los Shabatot y los Iemei Tov (días festivos) más de 1/5 del calendario es técnicamente feriado, días que las escuelas están cerradas y no se trabaja. Los otros 4/5 del año los niños deben ir a la escuela sin excepciones, no existían para los sabios otros feriados, vacaciones de invierno o de verano, fines de semana o feriados puentes. La única excepción son las vísperas de Shabat y Iom Tov que como todos se deben preparar y ayudar para que la comida y la casa estén en orden para recibir la festividad, los niños aquellos días iban solamente hasta el mediodía a la escuela y luego regresaban a sus hogares para ayudar en el hogar.

Fuente: https://he.wikisource.org/wiki/שולחן_ערוך_יורה_דעה_רמה

Hiljot Talmud Torá – Leyes sobre la educación IX

El maestro debe enseñarles durante todo el día y un poco de la noche para entrenarlos en el estudio del día y de la noche (Shuljan Aruj, Iore Dea, 245:11)

¿Medio turno? ¿Turno completo? ¿Cuántas horas deben los niños ir a la escuela? En el libro de Ioshua, continuador de Moshé, se nos dice que las palabras de la Torá deben estar en nuestras bocas durante el día y durante la noche. De este versículo los rabinos extrajeron la enseñanza que se debía estudiar Torá de día y de noche, aunque sea unas pocas palabras de Torá durante la mañana y otras pocas palabras de Torá durante la noche. Este mandamiento le correspondía únicamente a los adultos sin embargo el Shuljan Aruj aclara que la escolaridad debe entrenar a los más pequeños para que se acostumbren a estudiar tanto de día como de noche, y es por eso que los niños debían ir a la escuela durante el día hasta que caiga la noche, aunque no fuera sino unos minutos, para acostumbrarlos en la idea de que todo momento del día es propicio para estudiar.

Hiljot Talmud Torá – Leyes sobre la educación VIII

El maestro no debe golpear [ al alumno ] con golpes crueles ni brutales, no debe golpearlo ni con látigos ni con cañas, sino solamente con una pequeño cordón. (Shuljan Aruj, Iore Dea, 245:10)

Recordemos que el Talmud fue compilado alrededor del siglo V d.e.c y el Shuljan Aruj escrito en el año 1563. Esta cita que hoy compartimos corresponde a ese mundo y a ese contexto. ¿Cómo se debía disciplinar a los alumnos que no se portaban como “correspondía”? Hoy en día no cualquier forma de violencia física o verbal por parte de los profesores para con los alumnos nos aterrorizaría y las mismas están penadas legal y socialmente. Sin embargo hasta mediados del siglo XX en la gran mayoría de los países existían diversos castigos físicos para los alumnos “problemáticos”. El más conocido de todos, por lo menos en estas latitudes, era la regla sobre la punta de los dedos. La tradición judía siempre ha sido “presa” de su contexto y de su época, hay veces que lograba ciertas revoluciones que rompían con los paradigmas de su época y otras veces que solo podía producir una pequeña reforma o transformación. En este contexto, hace casi 2000 años que el Talmud prohíbe cualquier uso de violencia física brutal y cruel con los estudiantes. Lo único que el Talmud y el Shuljan Aruj permitían (que hoy claramente también está prohibido excepto en ciertos claustros ultra ortodoxos) es un pequeño disciplinamiento con un cordón. En nuestros días esto está condenado pero en aquellos años representó un gran […]