Parshiot Matot – Masei | 23/7

Parashiot Matot-Masei
Tamuz 23, 5777 – Julio 17, 2017

Dedico mi comentario Leilui Nishmat por las víctimas del atentado ocurrido a la sede de la Amia el 18 de Julio de 1994.

Ihiu nishmatam tzrurot bitzror hajaim. Sean sus almas unidas a los lazos de la Vida Eterna.

“Inscribió Moshé sus partidas (motzaeihem lemaseihem) para sus movimientos, por mandato de Adonai; y éstos son sus movimientos desde sus partidas (maseihem lemotzaeihem)” (Números 33: 2).

Por estos días, mientras redacto estas lineas sobre la porción de la Torá que leeremos el próximo Shabat, cuando apenas comienza el periodo mas triste del año denominado Bein Hametzarim que concluye el 9 de Av, el día en que conmemoramos la destrucción del Templo de Jerusalem dos veces, el Pueblo Judío es agredido, nuevamente: desde el interior (la autoridad religiosa de Israel redactó una “lista negra” de rabinos y presionó al gobierno para dar marcha atrás a un acuerdo sobre la creación de un lugar especial frente al Kotel) y desde exterior (la Unesco declaró a la histórica Tumba de los Patriarcas, como patrimonio palestino de la Humanidad).

El Sefer Bemidbar o Números, que comenzó con un censo del pueblo, casi al final nos presenta una lista de los 42 sitios por donde pasaron en su travesía por el desierto hacia la Tierra Prometida.

¿Mas allá de que Ds mismo le haya ordenado a Moshe la confección, cuál es la necesidad de redactar tal lista?

Dos comentaristas sugieren razones que contrastan para el mandato de Ds a Moshe de registrar una lista exacta de todos los […]

Parasha Pinjas | 15/7

Parashat Pinjas

¿Quién dijo que la libertad es algo que se disfruta?, se preguntaba de forma recurrente Moisés llevando su mano a la cara y deslizándola suavemente hasta acariciarse la barba. Esto hacía durante su estadía en el desierto, cada vez que tenía que tomar decisiones que no le gustarían a todos, o al cumplir su función de intermediario entre Dios y el pueblo.

¡Hay mucha idealización sobre la libertad!, se respondía con suspiro, siempre que se hacía esa pregunta, mientras intentaba disimular el agotamiento físico y mental que arrastraba hace años.

Nunca el ser humano podrá ser libre, pensaba Moisés, y miraba al cielo quizás esperando que Dios lo contradiga. Porque uno no elige de quién se enamora, ni cuál va a ser su profesión y otras tantas cosas. Esas son elecciones que se hacen dentro de un marco muy chiquito de libertad que nos da nuestra propia historia, nuestros padres, nuestra cultura, nuestras vivencias y experiencias personales. O como dirá Jean Paul Sartre 3500 años después: “Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros”.

Aún así, con todos los conflictos del alma y de la mente que puede tener una persona, sumándole además los problemas que conlleva liderar un pueblo con más de 600 mil voces y opiniones, Moisés seguía adelante comprometido con el deseo de lograr su misión. No permitía que nada lo desviara de ella. Y claro, el deseo es una fuerza que moviliza hasta en los momentos en los que ya no ténes ganas de seguir.

Sin embargo -y lamentablemente- hay en cada […]

Parashat Balak | 8/7

Al final de la parasha anterior leímos sobre la victoria de los israelitas sobre los amorreos en su paso hacia la Tierra Prometida. Esta semana conocemos al rey de los moabitas que está preocupado por el avance de los israelitas hacia su región. El nombre del rey de los moabitas es Balak y Balak también es el título de esta parasha que nuestros antepasados decidieron nombrar en su honor al separar la Torah en capítulos para ser leídos semanalmente. Como Balak está preocupado por los israelitas que se acercan, decide pedirle ayuda a Bilam (un profeta local y uno de los personajes más enigmáticos de toda la Torah) para que vaya y maldiga a los israelitas.

 

Bilam toma su asno y se dirige al campamento de los israelitas para maldecirlos cuando algo intercede en su camino. Bilam no puede verlo pero en el medio del camino hay un ángel de Dios que está parado con una espada deteniendo el paso. Curiosamente, si bien el ángel de Dios permanece oculto para Bilam, su asno puede verlo y asustado decide no avanzar. Bilam comienza a pegarle al animal para que avance pero no hay caso: la bestia bruta no se mueve. Es ahí cuando nosotros como lectores somos sorprendidos por uno de los momentos más cómicos, bizarros e inesperados de toda la Torah al leer de un asno que puede hablar:

 

“Entonces Adonai abrió la boca del asno, y éste dijo a Bilam: — ¿Qué te he hecho para que me hayas azotado estas tres veces?…¿Acaso no soy yo […]

Parashat Jukat | 1/7

Parashat Jukat: irracionalidad pura
“Ahavat Olam… jukim umishpatim otanu limadta” / “Amor infinito… decretos y leyes nos enseñaste”

Esta es una de las Tefilot más hermosas de nuestra liturgia y precede a una de las frases más importantes de nuestra tradición, el Shemá Israel, que recuerda el amor infinito e indestructible que existe entre Dios y el Pueblo de Israel.

Sin embargo, en ese amor aparecen leyes y decretos. ¿Por qué existe esa relación? ¿Por qué, para que haya amor, deben de haber decretos y leyes?

Nuestros sabios explican que existe una diferencia entre los Mishpatim (leyes) y los Jukim (decretos). Los Mishpatim son leyes racionales, las cuales se pueden comprender por medio del propio intelecto. Por ejemplo, es lógico no robar.

Los Jukim, en cambio, son leyes irracionales, que no tienen sentido aparente. Tal vez el ejemplo más evidente de este tipo de Mitzvot sea la que aparece en nuestra Parashá: Jukat. Aquí la Torá nos ordena tomar una Pará Adumá (Vaca Roja) para realizar una purificación sobre aquella persona que había estado en contacto con algún cadáver y que por lo tanto había quedado impura. Evidentemente no es lógica esta Mitzvá. ¡Y claramente tampoco es muy probable encontrar una vaca roja!

¿Cuál entonces es el sentido de dicha Mitzvá? El Talmud (Kidushin 31a) cuenta que existía en Ashkelon un hombre llamado Dama ben Netina, quien poseía una piedra muy preciada que servía para completar el Efod (pectoral) del Sumo Sacerdote. Los Sabios de aquella época le ofrecieron muchísimo dinero por ella. Sin embargo, la llave que daba acceso a […]

Parashat Koraj | 24/6

Parashat Koraj

Koraj se rebela contra Moshé y Aarón junto a otros hombres del pueblo de Israel. Como nos relata la Torá en esta Parashá, se paran frente a ellos y les dicen: “¡Suficiente, toda la comunidad, todos son santos, y D’s se encuentra dentro de todos ellos. ¿Por qué entonces ustedes se erigen como autoridad sobre la comunidad de D’s?” (Bamidbar 16:3). Y Moshé cayó apesadumbrado por una nueva rebelión ante D’s y ante él. Pues era esta ya la tercera desde la salida del Egipto: habían construido el becerro de oro ante la tardanza de Moshé en el Monte Sinaí; se quejaron por las dificultades de la errancia en el desierto y exaltaron el recuerdo de lo que en Egipto tenían y olvidando su situación de esclavitud; y, finalmente, desconfiaron de D’s ante las palabras negativas de los espías quienes había leído erróneamente la situación que debían informar y prefirieron no entrar a la tierra de la promesa.
Y ahora el egoísmo y la envidia se había apoderado de aquellos líderes del pueblo a quienes se les había dado también el poder. Recordemos que D’s ya había transmitido la profecía de Moshé a los 70 sabios. El pueblo se había liberado de Egipto, de la servidumbre, pero aún en su memoria eran esclavos. No eran libres aunque el desierto les daba la libertad. La libertad no es solamente una experiencia material, sino también espiritual y simbólica. Se puede ser libre y al mismo tiempo estar esclavizado a través de la memoria a la materialidad. Y […]

Parashat Shlaj Leja

¿Cómo contar una historia que ya todos conocen? ¿Por qué contarla si todos saben el final? La Parashá de esta semana, Shelaj, comienza con un episodio bastante conocido de la Torá. El envío por parte de Dios (y Moshé) de los meraglim, esos 12 hombres que tenían la función de visitar, viendo (וּרְאִיתֶם / uritem) la Tierra de Israel y evaluarla.

En el libro de Shemot (Éxodo 16:7), en Parashat Beshalaj, al relatar la salida de los Hijos de Israel hacia el desierto, la palabra (וּרְאִיתֶם / uritem) es usada para demostrar por Moshé y Aharon que el Pueblo sabrá por la tarde que fue Dios quien los sacó de la tierra de Egipto y por la mañana verá la gloria del Eterno. Esto sucede luego, como es común, de una serie de quejas por parte del Pueblo.

A pesar de un poco obvio, coloco mi asombro en esta doble conexión. Beshalaj (Éxodo) y Shelaj (Números), parshiot que llevan nombres similares repiten episodios de quejas y esta palabra, no tan común dentro de la Torá, pero que aparece también en un párrafo muy conocido, leído dos veces por día todos los días del año. El tercer párrafo del Shemá (Números 15: 37-41), que plantea tener presentes las mitzvot, surge de esta misma Parashá. ¿Casualidad?
¿O será que esta historia ya conocida por algunos y repetida año tras año contiene tantas cosas que el final en sí no importa y sí el proceso?

Puede ser, que las diversas maneras de ver dependan de […]

Parashat Behalotjá

Parashat Behalotjá: TODA IMAGEN PASADA FUE MEJOR

Literalmente comienza la travesía por el desierto. Se contó a los hombres, se formó un ejército y se les asignó tareas y ubicaciones a cada tribu (Parashat Bamidbar). Se inauguró el Mishkan y dictaron las leyes del sacerdocio (Parasha Nasó).

Se coronó el trabajo en el tabernáculo con el encendido de la menorá por parte de Aaron. Se prepararon las trompetas que anunciarían las paradas y partidas durante el viaje; y se determinó cómo y cuándo se harían estas paradas, las que serían pura y exclusiva voluntad de D’s.

Así estaba el pueblo, listo para comenzar un breve recorrido en el cual estaría amparado y protegido por la presencia divina. Pero como todos sabemos ese transitar no fue tan corto como se esperaba, y parte del porque este viaje se hizo tan extenso se encuentra en Parashat Behalotjá.

“Recordamos los pescados que comíamos en Egipto, gratis (…) Más ahora, nada excepto el maná hay ante nuestros ojos.” (Bamidbar 11:5-6), se quejaba el pueblo por no tener carne para alimentarse, acto que generaba la ira de D’s. ¿Cómo podía ser que un pueblo recién salido de la esclavitud se queje de un alimento como el maná que recibían gratuitamente?

Según la interpretación de Abravanel, en Egipto el pescado era gratis. El río Nilo tenía tanta abundancia de peces, que cualquiera cavaba un pozo en la orilla y, al subir la marea, este hoyo quedaba lleno de peces; y los egipcios le permitían a los esclavos ir a buscar alimento allí. Es por eso que […]

Parashat Nasó

El último versículo de parashat Nasó nos brinda una descripción más insinuante que detallada, acerca de lo que sucedía cuando Moshé entraba en el Ohel Moed (la tienda de reunión  o del encuentro): “Cuando Moshé entraba a la tienda del encuentro para hablar con él, oía la voz que le hablaba a él por sobre la cubierta del arca del Testimonio, de entre los dos querubines, y así le hablaba a él” (Números 7:89). El versículo, que pasa casi desapercibido al final de la ofrendas concedidas por los jefes de tribus para la inauguración del Tabernáculo, tiene una importancia fundamental para entender la naturaleza de la revelación a Moshe y lo ocurrido después del monte Sinaí. Siguiendo al Ramban (1194-1270), se podría decir que el Tabernáculo es un lugar de continuidad de la revelación en Sinaí, solo que ahora los únicos facultados para maniobrar en la escenografía de la comunicación con lo divino, son los Leviim, ya que ellos no participaron del pecado del becerro de oro.

Por otro lado, se podría ver, a pesar de que a primera vista parezca lo contrario, que el evento  de Sinaí se produjo de manera de revelación activa desde lo divino y pasivamente receptiva desde el punto de vista humano. Nuestro versículo podría querer mostrar otra versión de la revelación, luego de la del Sinaí.

En una de la obras académicas destinadas a mi gusto, a transformarse en la obra teológica más sofisticada de la historia del movimiento Masortí: Revelation & Authority: Sinai in Jewish Scripture and Tradition, del […]

Parashat BeMidbar

Vaishlaj 5776

Esta semana Parashat Vayishlaj encontramos uno de los relatos más fascinantes de toda la Torá, la famosa lucha de nuestro patriarca Iaakov con un ángel durante toda la noche, lucha que finalmente cambiará su nombre de Iaakov a Israel y que por ende dará identidad al pueblo judío hasta el día de hoy.

Este episodio es bastante confuso. Rl hombre que pelea contra Iaakov, que se suele interpretar como un ángel, es una interrogante en sí mismo. No termina de quedar claro si realmente es un ángel, es Ds, es una lucha interna con su propia conciencia o tal vez contra su pasado. Sin embargo, de esta pelea podemos extraer una enseñanza hermosa. Al final del episodio cuando Iaakov ya se encuentra herido y el ángel se dispone a partir, Iaakov grita “no te dejaré ir hasta que no me hayas bendecido”. Iaakov hacia el final de la lucha estaba herido (el ángel le dislocó la cadera, y en recuerdo a ese episodio es que no comemos el nervio ciático hasta hoy), probablemente estaba cansado y preocupado ante un inminente encuentro con su hermano a quien no veía hace veinte años y que había jurado en esa última ocasión matarlo. Sin embargo, ante la adversidad, Iaakov exige la bendición del ángel, aún en un momento tan difícil como en el que se encontraba, pide algo bueno. Iaakov finalmente es bendecido por quien lo hirió, por quien luchó contra él toda una noche y supo extraer algo positivo de aquello. Fue desde ese momento que su nombre […]